miércoles, 31 de enero de 2018

ALBUFERA 2017

ALBUFERA 2017
En el puente de diciembre fuimos a La Albufera, Valencia, para ver las especies invernantes que se encontraban por allí. La primera mañana fue sorprendente. Bandadas de más de cincuenta pardelas baleares con algunas mediterráneas pasaban por el horizonte. Charranes patinegros y los escasos alcatraces pescan y pasan a una distancia cercana a la orilla. La idea era ir primero al Racó del Olla y por la tarde pasarnos a ver el avetoro de Tancat de la Pipa. Al llegar al Racó aparecieron las primeras rapaces en observar, las águilas calzadas (que invernan en esta parte del Mediterráneo). Aparcamos el coche y nos dirijimos a pedir el permiso para ir a la zona de reserva (antes de las 10:00). Las primeras aves en aparecer fueron las cigüeñuelas.
Cigüeñuelas
Las anátidas invernantes estaban presentes, los únicos en faltar eran los ánades rabudos, que estaban concentrados en Cullera, 512 para ser exactos. Las cercetas se encontraban por doquier. La lámina del agua estaba repleta de ellas.
Cerceta común
Las limícolas que había eran los abundantes combatientes y las agujas colinegras. Un grupo enorme de todos ellos se alimentaban sobre el agua. Algún chorlitejo grande aparecía de las orillas. Ahora las cigüeñuelas eran más de 13 jejeje...
 Combatientes
Agujas colinegras
 Cigüeñuelas
Hubo un rato muy tranquilo, pero rápidamente se animó con la reina del invierno, el águila calzada. Una pareja se acercó a su posadero. Estaban muy cerca. 
 Águilas calzadas

Los gavilanes, más escasos y pequeños, también volaban por los alrededores. Algunos moritos espantaban a todas las limícolas haciéndolas pensar que eran rapaces.
Gavilán
Por la tarde decidimos ir al Tancat de la Pipa, en busca de avetoro. Pero no se presentó aquel día. Los único fueron dos espátulas y un aguiluchos laguneros.
Y así terminamos nuestro día pajarero, un saludo
Rapaz Salvaje.




viernes, 22 de diciembre de 2017

VERTEDERO DE COLMENAR VIEJO: NOVIEMBRE 2017

GAVIOTAS RARAS EN EL VERTEDERO DE COLMENAR VIEJO
El pasado 13 de noviembre hicimos una visita al vertedero de Colmenar Viejo. Los últimos días se estaban viendo una gaviota cana y otra argéntea. Siempre merece la pena pasarse por allí. Salgo del colegio en menos que canta un gallo ya nos encontrábamos ahí. Veíamos una nube de buitres volar sobre el vertedero, en compañía de cigüeñas y gaviotas, milanos y cuervos. Yo para ir a verlas cojo la carreterita que sale al vertedero de la carretera de San Agustín del Guadalix. Por los cables de las torres de electricidad se posan decenas de estorninos pintos y negros. Bisbitas comunes revolotean con lavanderas blancas por los prados, más secos que lo normal. Al llegar nos topamos con el majestuoso buitre negro. Varios de ellos estaban posados.
Buitre negro
Junto a ellos se encontraban sus primos, los buitres leonados (no tan imponentes). Además de haber rapaces grandes, también había pequeñas, como este cernícalo vulgar que volaba por encima de aquel barullo.
 Buitres leonados
Cernícalo vulgar
Empecé a buscar a las gaviotas raras. Al principio era emocionante, pero luego la cosa fue cambiando. No aparecía nada, únicamente las gaviotas sombrías y reidoras. La cosa parecía decepcionante, distintos pensamientos me llegaban a la cabeza.
Gaviota sombría
Por fin parece aparecer algo, un primer invierno de gaviota cana. Fue difícil conseguirlo, pero yo quería más. Entre los bandos de gaviotas sombrías apareció un adulto de argéntea. Esto ya era otra cosa, las gaviotas argénteas son bastante escasas en invierno en el norte, así que imaginaos cómo es aquí. Las gaviotas canas son más bien escasas, pero siguen siendo difíciles de ver. Parecía que ya era suficiente, pero todavía no había terminado. Faltaba otra inesperada gaviota cana, un adulto de segundo invierno. En total fueron 2 canas y una argéntea.
Gaviota cana
Gaviota cana
Yo, normalmente suelo confirmarlo con otros ornitólogos. La primera foto dio lugar a confusión: podría ser Gaviota de Delware Larus Delwarensis o Gaviota Cana Larus Canus. Al final resultó ser el segundo inv. de la gaviota cana.
Muy buena jornada de pajareo, 
Un saludo, Rapaz Salvaje.

Espera... Creo que se me olvida algo... ¡¡Ah sí!!
¡FELIZ NAVIDAD!

sábado, 9 de diciembre de 2017

CELEBRANDO MI CUMPLEAÑOS A LO GRANDE, ÁNSAR CARETO EN LA LAGUNA DE EL OSO

ÁNSAR CARETO GRANDE EN LA LAGUNA DE EL OSO
El pasado 7 de noviembre fue mi cumpleaños, y lo celebramos con un regalo siberiano en la laguna de El Oso: el ánsar careto grande (Anser albifrons). Para empezar, la laguna de El Oso está en Ávila. Para ver la invernada de ánsares y, en general, anátidas es muy buen sitio. El ánsar careto es un invernante raro, pero cada vez más citado, procedente de la tundra de Siberia o (muy raramente) de Groenlandia. Salimos a las 11:45 exactamente para llegar allí a la hora de comer. Por el camino vimos varios ejemplares de aguilucho pálido. Después de comer pedimos en los bares del pueblo las llaves de los observatorios, hay que pedirlas para poder abrir las dos puertas de los observatorios. Al llegar al primer observatorio, a lo lejos, se podían ver grullas con anillas. Pero demasiado lejos para leerlas. Un bando de avefrías mezcladas con chorlito dorado recorría los campos de cereal. Cogemos el coche y nos vamos al segundo observatorio. Justo en la entrada de éste, un grupo bastante grande de grullas descansaba a su  izquierda.
 Grulla común
Al subir, un bando de ánsares comía en un prado formado por la sequía de la laguna. Por suerte, contenía agua y era un buen refugio para ánade azulón, agachadiza común, ánade rabudo, cerceta común y silbón europeo. Poco después de subir nos dimos cuenta de algo bastante terrorífico... ¡¡AVISO!! El observatorio contiene avisperos, de avispas bastante grandes. Nosotros tuvimos la mala suerte de que varios ejemplares se encontraban en ellos en aquel  instante. En diciembre no habrá, pero a principios de noviembre, con calor todavía, ellas están. Yo, mientras buscaba al ánsar careto con el telescopio varias de ellas empezaron a andar frente a la ruedecilla del enfoque. ¡¡Vaya susto me pegué!! Continúo con la historia, debajo de el observatorio mi hermano consiguió ver a una camuflada liebre. No sé muy bien si estaba enferma o que para protegerse de las abundantes rapaces que se encontraban al momento, pero no se movió en toda la salida.
Liebre
Una de sus preocupaciones eran varios aguiluchos laguneros que planeaban sobre la laguna.
Aguilucho lagunero
Entre los abundantes ánsares se podían ver grupitos de silbones que se alimentaban junto a otro grupo de cercetas.
Silbón europeo y ánsar común
Nosotros nos fijábamos en el bando de ánsares que teníamos más cerca. Ni rastro del careto. Detrás del bando delantero se encontraba una fila de ánsares que bebía en la orilla de la laguna. Tampoco se encontraba allí. Desesperado, empecé a hacer fotos a los grupitos de ánsares y de repente, de reojo en el visor de la cámara vi un ánsar con una mancha blanca en la frente. Fue de casualidad. Ahí se encontraba, el ánsar careto.  El ánsar careto grande ( A. albifrons) se diferencia del ánsar careto chico o simplemente ánsar chico ( A. erythropus) en que el chico tiene anillo ocular en el ojo y el grande no.
 Ánsar careto (el primero de la derecha) y común
Estaba demasiado lejos para sacarle buenas fotos. El aguilucho lagunero de la foto de antes empezó a acercarse a los ánsares y, asustados, huyeron espantados.
 Ánsar careto y común
Ánsar careto y común
 Entre los pajarillos más destacables estaba el escribano palustre, pajarillo que se encuentra en humedales con carrizo y vegetación. Bastantes de ellos se  alimentaban en un prado junto a pardillos, jilgueros y dos inesperados pinzones reales.
Escribano palustre
El sol ya estaba casi desaparecido cuando, a lo lejos, lechuzas campestres levantaban el vuelo de los campos de cereales. De repente, de la nada aparecieron cientos de grullas (antes, en el bar nos explicaron que solían venir a la laguna a dormir) que en un instante colonizaron la laguna, ya sin luz. 
Y así, terminamos nuestro día pajarero.
Un saludo, Rapaz Salvaje.

viernes, 1 de diciembre de 2017

VOLVEREMOS SEGURO...

ÚLTIMO DÍA EN SANTOÑA
Como último día en Cantabria decidimos ir a Santoña. Como primer punto de observación fue una playa cercana a la marisma, desde la que pudimos observar vuelvepiedras en piedras cercanas a la orilla. Cormoranes moñudos pescaban peces bastante cerca de nosotros. Siempre me fijo en las aves grandes, pero esta vez he dedicado cierto tiempo a la observación de pajaritos. Lo más interesante en aparecer fueron las bisbitas pratenses o comunes y el reyezuelo listado. Como segundo sitio de observación elegimos el mirador de La Arenilla (ya en la marisma). Yo, al ver como bajan del observatorio dos pajareros, voy a preguntarles si hay algo interesante. Las palabras del primer pajarero fueron bastante emocionantes: "Ahí está el éider". Yo me quedé asombrado al escucharle decir éider. El éider es una especie de anátida bastante escasa en España, en el norte es más común en invernada (donde todos los años se ven algunos). Lo guay es que lo hemos visto en octubre, bastante pronto cuando normalmente llegan a finales de noviembre. Ellos nos muestran amablemente las demás especies interesantes que se encontraban en el lugar, a lo lejos (en un poste) un águila pescadora descansaba cerca de un pescador mientras que un grupo de 34 espátulas  se alimentaba en una islita fuera del alcance pajarero.
 Bisbita común
 Reyezuelo listado
 Vuelvepiedras común
Cormorán moñudo
 Águila pescadora
 Éider común
Espátulas comunes
Poco después de que los pajareros bajaran del observatorio un ave blanca bastante grande aterriza bruscamente en el agua. Yo la observo... otra sorpresa... ¡¡ Un alcatraz atlántico!! Es bastante difícil encontrarse uno de éstos tan de cerca, era algo sospechoso. Bajo a decírselo a los pajareros, pero mi madre me avisa de que el alcatraz ha entrado a tierra. Se lo digo a los pajareros y me quedé observando al éider que se había quedado comiendo cangrejos. De repente viene mi madre corriendo y me dice que el alcatraz está atrapado con una cuerda de nailon y se había tragado un anzuelo. Yo voy a verlo... Tenía muy mala pinta...
 Alcatraz atlántico
Alcatraz atlántico
A ver cómo consigue quitárselo... Mi padre y el otro pajarero decidieron cogerlo. ¡Vaya bicharraco! Ahora entiendo porqué es el ave marina de más envergadura española. Se lo llevan y el observatorio se queda tranquilo. Era el momento perfecto para cambiar de lugar. Próxima parada, Playón de Cicero. Al llegar estaba lleno de limícolas, pero lleno, lleno. A lo mejor había 20 ejemplares de chorlito gris, 5 de aguja colipinta, 30 de colinegra, 50 correlimos comunes, 6 correlimos gordos (especie  escasa en esta época del año, un poco pronto para verlo), 3 zarapitos trinadores, 4 reales, 20 archibebes comunes, 2 claros, 2 chorlitos dorados, 3 gaviones, 1 gaviota reidora y más... Hice varias fotos de todas las limícolas:
 Zarapito real, chorlito gris, correlimos gordo
 Aguja colinegra
 Chorlito gris, correlimos gordo (arriba a la izquierda) y correlimos comunes
 Limícolas en vuelo
 Agujas y correlimos gordo
Correlimos gordo, chorlito gris y correlimos común
Y así terminamos nuestro día pajarero, un saludo
Rapaz Salvaje.




lunes, 20 de noviembre de 2017

MARISMAS DE JOYEL Y SANTOÑA

VIAJE A CANTABRIA
El último fin de semana de octubre nos hicimos una escapadita a Cantabria. El primer día de viaje dormimos en Reinosa. A la una de la mañana... ¡dos grados en la calle! Desde el balcón pudimos observar entre la niebla esmerejón y cuervos. Continuamos la ruta hasta Isla, Cantabria. Descargamos el equipaje, comemos, siesta corta y a pajarear. Desde mi casa se podía ver la Marisma de Joyel, pero lo único bueno que se veía era un grupito de negrón común que se alejaba de la ría mar adentro. Ahora nos dirijimos a Santoña. Paramos en las Marismas de Bengoa. Desde allí observamos cómodamente zampullín cuellinegro zambulliéndose en el agua. Un trio se encontraba delante de nosotros.
Zampullín cuellinegro
A unos cuantos metros, un dormidero de garcilla bueyera. No pudimos contarlas exactamente, pero con las fotos que las hice he contado un bando que rozaba los 100 ej. Justo nos encontramos con un pajarero, le preguntamos sobre las aves en Bengoa. Casualidad, él también era de Colmenar!!! A un lado de la marisma descansaban un par de garcetas grandes, comunes, espátulas...
 Garcilla bueyera
 Garceta grande
Espátulas comunes
Además del blanco, en el humedal también había marrón, las limícolas. Entre las  más destacadas estaban el archibebe claro, común, agujas colinegras y colipintas.
 Aguja colipinta, colinegra y archibebe común
Aguja colipinta
Se oscurecía y yo no me quería perder el siguiente punto, el mirador de La Arenilla. Ya casi no había luz, un fugaz charrán patinegro cruza el observatorio. Al fondo descubrimos el mayor paterío que he visto en mi vida (significado de paterío: conjunto grande de, normalmente, anátidas). Más de 150 silbones contados y barnaclas carinegras!! Las barnaclas se encontraban mezcladas entre las demás anátidas.
Paterío (silbones, barnaclas carinegras, zarapito real, garceta grande)
MARISMA DE JOYEL
La mañana siguiente fuimos a la cercana Marisma de Joyel. A las 8:30 ya estábamos allí. Nada más llegar nos encontramos un grupo de chovas piquigualdas en la cima de la montaña. Al llegar al observatorio todos los patos estaban dormidos!!! Continuamos por un sendero que llevaba hasta el otro observatorio. Por el camino observamos especies tan interesantes como alcaudón común y alguna curruca. Nos metimos en el observatorio y lo primero en observar fueron un grupo de archibebes comunes y claros. Ánades reales y algún zampullín nadaba tras nosotros. Las limícolas más grandes de nuestra Península Ibérica, el zarapito real, corrían por las orillas de la marisma.
 Archibebe claro
Zarapito real
Aguiluchos laguneros volaban por los alrededores. Cormoranes y garcillas bueyeras eran de las aves más abundantes. Muy escasos eran los andarríos chicos. Varios correteaban por las orillas. Nosotros estábamos a la espera de algo interesante. De repente una limícola me llamó la atención. La hice una foto, el primer pensamiento que se me vino a la cabeza fue que era un correlimos pectoral. No tardé en deshacer mis ilusiones al darme cuenta de que era común.
Los archibebes claros se hacían cada vez más abundantes. Una espátula vino volando y se posó justo a la sombra, donde mi cámara no podía hacer fotos por la escasez de luz.
 Archibebe claro
Para finalizar nuestra salida observamos un fugaz martín pescador. Lo único que salió (por falta de luz) fue una cutrefoto.
 Un saludo, feliz pajareo.