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viernes, 21 de agosto de 2020

POR SANTOÑA CON GONZALO ( PARTE 1 )

 Muy buenas a todos, por fin he terminado de editar las fotos de una tarjeta que contenía observaciones de septiembre hasta marzo. Ha sido mucho trabajo pero por fin está terminado, esto y todas las entradas posteriores al correlimos canelo es el resultado. Vamos con la entrada.

En febrero hicimos un viaje de unos días a Cantabria. Además, para que la aventura fuese más interesante aún avisé a Gonzalo de que estaríamos  por Santoña, que conoceréis por su blog El ornitólogo de once años ( en el enlace ). 

El primer día fue de viaje, dimos un paseo nocturno por Santoña buscando un sitio para cenar, llenamos el buche y nos fuimos a dormir al apartamento. A la mañana siguiente habíamos quedado con Gonzalo y su padre en el puerto. Ya en este, dejamos el coche en el parking para esperarles. No tardaron en aparecer jejeje.

Empezamos a pajarear. Colocamos los telescopios y preparamos las cámaras, todo listo. Las barnaclas carinegras no faltaban. Como en ocasiones anteriores, se encontraban enfrente del observatorio de La Arenilla, en las islitas que se forman. También había un grupito de espátulas en compañía de cormoranes y gaviotas. Entre ellas estaba el ibis sagrado.

Cormoranes, barnacla carinegra, espátulas e ibis sagrado
Barnaclas carinegras 
A menudo pasaban charranes patinegros enfrente nuestra, acompañados de cormoranes y gaviotas. Un vuelvepiedras se posó en una roca, cerca de un zarapito, pero muy lejos así que la foto no merecía la pena. No tardamos en localizar al macho de pato havelda, especie nueva para mí. Se movía muy lejos, por detrás de las barnaclas.
Charrán patinegro
 Cormorán moñudo
Por ahora la mañana estaba muy entretenida, y más que lo iba a estar. Un arao apareció entre las olas. Este precioso álcido lo vimos en grandes cantidades en Escocia, pero no tan cerca. Éste empezó a agitar las alas y nos concedió maravillosas oportunidades para fotografiarle.
Arao común
Arao común
Ahora nuestro centro de atención ya no era el arao, sino un colimo chico que también se acercó bastante a nosotros. También es un ave preciosa, aunque prefiero al colimbo grande.
Colimbo chico
Gonzalo con el colimbo
Colimbo chico
Cormorán
Colimbo chico
Terminamos con el puerto y continuamos hacia Bengoa. En el pinar se movía un pajarito diminuto. Sin duda se trataba del reyezuelo sencillo, de 9 cm de longitud y 14 de envergadura, pesa entre 5 y 6 gramos y es el ave más pequeña de Europa.
Reyezuelo sencillo

Reyezuelo sencillo
Ya es casualidad que ambos tipos de reyezuelos los haya visto sólo en Santoña jajaja. En el agua había gallinetas, rabudos, porrones, reales y esta focha leucística que es una vecina más de Santoña. En pricipio había unos porrones bastardos pero posiblemente ya no estaban cuando llegamos. También vimos un andarríos chico. Seguimos nuestra ruta por a desembocadura del canal de Hano. Allí vimos un trío de zampullín cuellirojo.
Focha común leucística
Zampullín cuellirojo
Andarríos chico
 
Como el día fue muy largo lo voy a dejar por aquí. Después de ver los cuellirrojos nos dirijimos hacia Cicero... habrá sorpresas? 
Espero que os haya gustado la entrada, pronto subiré la siguiente,
Un saludo, Rapaz Salvaje
Zarapito real

Zampullín cuellinegro

lunes, 20 de noviembre de 2017

MARISMAS DE JOYEL Y SANTOÑA

VIAJE A CANTABRIA
El último fin de semana de octubre nos hicimos una escapadita a Cantabria. El primer día de viaje dormimos en Reinosa. A la una de la mañana... ¡dos grados en la calle! Desde el balcón pudimos observar entre la niebla esmerejón y cuervos. Continuamos la ruta hasta Isla, Cantabria. Descargamos el equipaje, comemos, siesta corta y a pajarear. Desde mi casa se podía ver la Marisma de Joyel, pero lo único bueno que se veía era un grupito de negrón común que se alejaba de la ría mar adentro. Ahora nos dirijimos a Santoña. Paramos en las Marismas de Bengoa. Desde allí observamos cómodamente zampullín cuellinegro zambulliéndose en el agua. Un trio se encontraba delante de nosotros.
Zampullín cuellinegro
A unos cuantos metros, un dormidero de garcilla bueyera. No pudimos contarlas exactamente, pero con las fotos que las hice he contado un bando que rozaba los 100 ej. Justo nos encontramos con un pajarero, le preguntamos sobre las aves en Bengoa. Casualidad, él también era de Colmenar!!! A un lado de la marisma descansaban un par de garcetas grandes, comunes, espátulas...
 Garcilla bueyera
 Garceta grande
Espátulas comunes
Además del blanco, en el humedal también había marrón, las limícolas. Entre las  más destacadas estaban el archibebe claro, común, agujas colinegras y colipintas.
 Aguja colipinta, colinegra y archibebe común
Aguja colipinta
Se oscurecía y yo no me quería perder el siguiente punto, el mirador de La Arenilla. Ya casi no había luz, un fugaz charrán patinegro cruza el observatorio. Al fondo descubrimos el mayor paterío que he visto en mi vida (significado de paterío: conjunto grande de, normalmente, anátidas). Más de 150 silbones contados y barnaclas carinegras!! Las barnaclas se encontraban mezcladas entre las demás anátidas.
Paterío (silbones, barnaclas carinegras, zarapito real, garceta grande)
MARISMA DE JOYEL
La mañana siguiente fuimos a la cercana Marisma de Joyel. A las 8:30 ya estábamos allí. Nada más llegar nos encontramos un grupo de chovas piquigualdas en la cima de la montaña. Al llegar al observatorio todos los patos estaban dormidos!!! Continuamos por un sendero que llevaba hasta el otro observatorio. Por el camino observamos especies tan interesantes como alcaudón común y alguna curruca. Nos metimos en el observatorio y lo primero en observar fueron un grupo de archibebes comunes y claros. Ánades reales y algún zampullín nadaba tras nosotros. Las limícolas más grandes de nuestra Península Ibérica, el zarapito real, corrían por las orillas de la marisma.
 Archibebe claro
Zarapito real
Aguiluchos laguneros volaban por los alrededores. Cormoranes y garcillas bueyeras eran de las aves más abundantes. Muy escasos eran los andarríos chicos. Varios correteaban por las orillas. Nosotros estábamos a la espera de algo interesante. De repente una limícola me llamó la atención. La hice una foto, el primer pensamiento que se me vino a la cabeza fue que era un correlimos pectoral. No tardé en deshacer mis ilusiones al darme cuenta de que era común.
Los archibebes claros se hacían cada vez más abundantes. Una espátula vino volando y se posó justo a la sombra, donde mi cámara no podía hacer fotos por la escasez de luz.
 Archibebe claro
Para finalizar nuestra salida observamos un fugaz martín pescador. Lo único que salió (por falta de luz) fue una cutrefoto.
 Un saludo, feliz pajareo.




jueves, 12 de octubre de 2017

ORTIGUEIRA Y CABO ORTEGAL

RÍA DE ORTIGUEIRA Y CABO ORTEGAL
Unos días después de Estaca de Bares fuimos a la famosa ría de Ortigueira. Por la mañana estuvimos un rato entretenidos por un trio de golondrinas dáuricas. Son escasas las observaciones que tuvimos de esta especie. Lo que a mí me resultó genial fue que no tuve que salir de casa para ver aves, fue levantarse, desayunar, asomarse a la ventana y: golondrina dáurica, golondrina común, currucas cabecinegra, capirotada y zarcera, tarabilla norteña, alcaudón común, dorsirrojo, cuervo grande, busardo ratonero y gaviota argéntea (en vuelo). Salimos de Foz antes de las 12 y como íbamos por la carretera principal (la autopista) llegamos en un periquete a nuestro destino. Recorriendo bosques de espesos eucaliptos llegamos a un observatorio que miraba hacia la ría. Gaviotas reidoras y patiamarillas descansaban en una islita mientras que un grupo de doce espátulas comía en la orilla más lejana, fuera de el alcance de mi cámara y el telescopio. Comimos en el pueblo y volvimos al mismo sitio de antes. Una lancha motora estaba pasando justamente al lado de las espátulas en ese instante y, por suerte para mí, las espantó y las atrajo hacia nosotros.
 Golondrina dáurica
 Golondrina común
Espátula común
Ellas no se pararon y siguieron avanzando ría a dentro. Yo, menos mal que lo dije, propuse seguirlas. Mientras que mi padre conducía yo miraba por la ventana, y cuando vi lo de la fotografía tuvimos que parar obligatoriamente. ¡Nunca había visto un grupo tan grande de limícolas! Más de 20 especies distintas y 140 aves en total: aguja colipinta, colinegra, archibebe claro, común, correlimos tridáctilo, correlimos común, zarapito trinador, real, combatiente, agachadiza común, avoceta común, chorlitejo patinegro, chico, grande, andarríos chico, grande, ostreros... Desde el punto en el que estábamos no se podía apreciar bien, así que decidimos acercarnos a verles más de cerca. El número era  impresionante, en especial el de el ostrero: exactamente 50 ejemplares contados.
 Ostrero euroasiático
 Nos acercamos más y yo aluciné otra vez (lo que habíamos hecho fue esto, cruzamos la ría de lado a lado hasta la Punta de Fornelos), había 109 zarapitos reales juntos en una misma orilla. Estaba alucinando con la cantidad de aves había observando.
Parte del grupo de zarapitos
Yo esperaba ver algún chorlito gris, pero no había ni uno. En la orilla próxima estaban las espátulas, que con nuestra presencia se espantaron. Tras ellas iba un grupito nutrido de limícolas.
Ostrero, archibebe común, zarapito trinador
Para continuar con nuestro día pajarero fuimos al Cabo Ortegal. Hace muchos años, en ese cabo había una colonia de araos. Esa colonia se extinguió y todavía se pueden ver sus excrementos blancos en las paredes del islote que ahora está dominado por gaviotas. Os sigo contando, a lo lejos se podían ver alactraces pescar y alejarse cada vez más. Alguna pardela cenicienta aparecía entre las olas. Un halcón peregrino planeaba sobre nosotros buscando alguna presa entre las piedras de las montañas que nos rodeaban. Enseguida le perdimos de vista, pero por suerte a mí me dio tiempo a hacer algunas fotos. 
 Alcatraz atlántico
 Alcatraz atlántico
Halcón peregrino
Los busardos ratoneros planeaban sobre la orilla del mar en busca de inmaduros de gaviotas, la sorpresa fue que una gaviota tridáctila se posó en una piedra del islote en el que anidaban los araos. Sin querer cambié la velocidad a 5000 en vez de dejarla a 1250. Las fotos de la tridáctila salieron como si las huviera hecho  de noche. El tiempo pasaba y sólo aparecían alcatraces. Tuvimos que volver a nuestra casa en Foz.
 Pardela cenicienta
Ratonero
Y así terminamos nuestro día en Ortigueira.
Un saludo y feliz pajareo, Rapaz Salvaje.

domingo, 24 de septiembre de 2017

LA RÍA DE FOZ

GALICIA
El pasado 28 de agosto fuimos a Galicia. Nos alojamos en Foz, Celeiro de Mariñaos. Leí información sobre Foz y... ¡tiene ría! Al leer esa información ya me estaba emocionando... Ir en invierno debe de ser una pasada, la ría es famosa por los colimbos (grandes sobre todo, pero también chico y ártico) y los zampullines cuellirrojos. Entre las aves residentes estaba el ostrero euroasiático. A mí no me resultó largo el viaje, aunque duró seis horas. Pasamos la noche en la casita que habíamos alquilado. A la mañana siguiente nos levantamos a las ocho y a y media ya estábamos allí. Todo lleno de cuervos, el ambiente estaba frío. Nada más dejar el coche en la Punta da Arnela bajamos a la orilla a ver qué aparecía. Me escondí detrás de un arbusto para poder ver mejor las aves sin espantarlas. En una islita había dos limícolas. Me fijé bien y eran un archibebe común y un zarapito trinador. En la orilla un par de correlimos comunes con un zarapito trinador. Detrás de unas rocas zarapitos reales,  correlimos comunes y andarríos chicos.
 Andarríos chicos, garceta común y zarapito trinador
 Correlimos común y zarapito trinador
Zarapito trinador
Y justo en unas piedras delante de nosotros, 6 zarapitos trinadores con varias garcetas comunes descansaban (adormilados). Nos acercamos a una orilla que tapaba unas piedras. Supongo que habrá más aves. Y al econderme entre las rocas... La orilla estaba llena de correlimos. En las piedras que la rodeaban zarapitos reales y andarríos chicos.
 Correlimos común
 Zarapito real, andarríos chicos y correlimos comunes
 Correlimos común
Zarapito trinador y garceta común
Me fijé bien en los plumajes, todos eran distintos. Había jóvenes, adultos de otras subespecies (nórdicos sobre todo), adultos en nupcial... Decidimos ir hacia otra parte de la ría. Un camino que la bordeaba nos dejó observar especies tan interesantes como la aguja colipinta. En la orila se formó un bando de más de 40 limícolas. Aguja colipinta, colinegra, archibebe claro, común, zarapitos reales, trinadores, correlimos común, menudo, tridáctilo...  Lo malo es que estaban a contraluz y las fotos no eran muy buenas.
Y así terminamos nuestra mañana.
Un saludo, Rapaz Salvaje.