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lunes, 10 de diciembre de 2018

PAJAREANDO POR VILLAFÁFILA Y LA NAVA

Este puente mi padre y yo nos hemos hecho una escapadita dos días a las lagunas de Villafáfila y la Nava (Zamora y Palencia).  Salimos el jueves por la mañana y en dos horas o así ya estábamos en el centro de visitantes de las Lagunas de Villafáfila. Mirando por cada observatorio íbamos anotando nuevas especies. Era una mañana fría y un poco oscura y las fotos  no salieron como esperaba. Pero hay que conformarse con lo que hay. Los porrones europeos y moñudos poblaban la lámina del agua. Algún ánsar común volaba por encima de nuestras cabezas. 

Porrón europeo

Porrones moñudos
En una islita artificial descansaban un bando de ánsares comunes, y entre ellos el tarro canelo que se llevaba un tiempo observando por allí. Después pasamos por el recinto en el que paseaban de aquí para allá un grupito de avutardas discapacitadas. 
 Tarro canelo
 Avutarda euroasiática
Salimos de allí y comimos en uno de los escasos restaurantes del pequeño pueblo de Villafáfila. ´Comimos´en un supuesto mesón, no había apenas comida así que tuvimos que conformarnos con una rica ensalidilla rusa muy barata. Perdonad, me estoy llendo del tema... Ya en la Laguna Salina Grande estuvimos un rato con el telescopio revisando las aguas. Al fondo descansaban varios ánsares comunes y cientos de avefrías  en compañía de algunos combatientes. Los grandes bandos de anátidas volaban por la laguna. Entre ellos: cercetas, ánade azul,on, rabudo, friso, pato cuchara... También los tarros blancos se alimentaban cerca de nosotros.
 Tarro blanco


 Cerceta común
 Los campos de cultivo estaban plagados de limícolas, a destacar avefría, chorlito dorado y combatiente . Además, los estorninos negros y pintos remataban el paisaje con sus cantos y bandadas.
Estorninos
Las rapaces también planeaban por las llanuras. Nos dimos una vuelta por las carreteras agrícolas que rodeaban las lagunas. En los cielos, los aguiluchos laguneros y pálidos buscaban comida, ya en el suelo, los milanos reales y cernícalos descansaban en postes. Además, rápidamente, cruzó la carreterita el fugaz y escaso esmerejón ( parecido a un cernícalo, es invernante en España ). Acabó posándose en un poste. Sólo me dio tiempo a sacar una foto, porque cuando me quise dar cuenta ya se había ido.
 Aguilucho lagunero
Milano real

 Aguilucho pálido
Esmerejón
Ya desesperados por el encuentro con las anátidas raras, vimos un grupo de ánsares comunes en un prado. Cerca de ellos revoloteaban agujas colinegras y combatientes. Me costó identificar a la barnacla cariblanca. Este ave es un invernante escaso en España. El invierno pasado avistamos una en el embalse de Santillana ( Madrid ).
 Agujas colinegras
 Agujas colinegras
Barnacla cariblanca y ánsares comunes
Después visitamos la laguna de Barrillos, donde miles de avefrías se preparaban ya para dormir junto con otras decenas de chorlitos dorados. Ánsar común, ánade azulón y  otras anátidas descansaban alimentándose en la laguna.
 Chorlito dorado y avefría
Bandada de avefrías
En una islita de la laguna comían un aguilucho lagunero y un milano real. Se estaban alimentando de un ánade azulón.
Aguilucho lagunero y milano real
Terminamos nuestra corta visita a la laguna de Barillos y volvimos a dar otro repaso a los campos de cultivo. Allí no esperaban unos bandos de avutardas. Poco tiempo me dio a sacar la cámara. Estas aves son muy asustadizas y por eso no es fácil fotografiarlas. A mí sí que me dio tiempo a hacer varias fotos. Sí que es cierto que no aguantaron mucho en tierra...
 Avutardas
Avutardas
Además, las avefrías no paraban de aparecer detrás de cada colina. ¡Parecía que salían de la tierra! Entre ellas, había una que era muy confiada y que nos deleitó con sus preciosas plumas. Algo se movía entre las hierbas... y la avefría lo miraba... ¿Qué sería?
 Avefría mirando lombriz
 Avefría con lombriz en el pico
Avefría comiendo lombriz

Después volvimos a la Laguna Salina Grande. Allí nos esperaban miles de chorlitos dorados y avefrías. Era sorprendente ver la cantidad de chorlito dorado que había en la laguna. Había algunas avocetas y combatientes  en la otra orilla. Los ánsares comunes no dejaban de sobrevolarnos en pequeñas bandadas. En una de ellas volvimos a localizar a la barnacla cariblanca. Además de la barnacla, también avistamos un careto. Tres grullas nos sorprendieron volando entre los ánsares.
 Chorlito dorado ( "línea" de arriba ) avefría ( "línea" de abajo )
 Grulla común
Ánsar careto y común

Un buen día pajarero, ¿no?
Un saludo Rapaz Salvaje.




martes, 16 de octubre de 2018

YA LLEGAN LAS INVERNANTES

Muy buenas. Ya sé que he dado un gran salto en el tiempo, desde que pasó el puente de mayo no he escrito ninguna entrada. El caso es que estos días me he acercado a Santillana para ver si ya han llegado algunas invernantes. Al ser socio de ANAPRI, la Asociación Naturalista Primilla, me voy enterando de las novedades. Hace unos días se observaron las primeras tres grullas posadas en el embalse de la temporada. Además, el pasado 14 de octubre se observó una gaviota argéntea. Estuve yendo durante dos días y se van notando las invernantes. Primero os contaré algo sobre la primera salida.

  PAJAREANDO EN SANTILLANA 1.

En las charcas del principio se encontraban unas garzas reales tomando tranquilamente el sol.

Al ver que no había mucho movimiento por esa zona, decidí mirar en la zona de ( yo la llamo así ) la barnacla, el lugar donde el invierno pasado localizamos una barnacla cariblanca. Al llegar al sitio nos saludan un par de andarríos grandes acompañados por un chico. Empiezo a mirar y, entre un grupo de garzas reales, se encontraba una cigüeña negra. Al pasar septiembre, estas ya son más escasas, así que fue una gran sorpresa.
Detrás de ella, un grupo de tarros canelos y cuatro gansos del Nilo se alimentan en la hierba.
  PAJAREANDO EN SANTILLANA 2.
 Nada más llegar por el acceso del camping, en las primeras charcas, una pequeña cerceta apareció fugazmente ante el visor de mi cámara. Esta pequeña sorpresa sólo duró unos segundos en el agua, porque ni me dio tiempo a fotografiarla. Varias garzas reales me observan mientras yo examino las orillas del embalse y su lámina de agua. En ella, encuentro un buen bando de 8 patos cuchara y, en la orilla, tarros canelos y gansos del Nilo. Me fui acercando hasta que llegué al punto en el que ya debía pararme para no molestar a las aves. En el cielo, veo una pequeña rapaz huyendo de una bisbita. Cogí la cámara y le saqué una foto para identificarla, aunque ya por su silueta y vuelo me hacía una idea de lo que era: un gavilán.
Este, como un rayo, pasa entre una pareja de milanos reales que también pude inmortalizar.
 Me senté en una piedra a esperar. En menos tiempo del que yo me esperaba apareció esta bisbita común, que se posó en otra piedra acompañándome un rato. Pasó un buen rato y no apareció nada salvo los tarros y el ganso del Nilo.


Me acerqué a una desembocadura de un arroyo que hay allí para intentar fotografiar al martín pescador, cosa que no conseguí hacer.  Tuve la oportunidad de observarle un par de veces. Aunque una cosa no quita la otra. Entre las ramas descansaban y revoloteaban mosquiteros comunes.

Esta especie es invernante, como la bisbita, y es un placer tenerla de vuelta en el embalse.

Además de ir al embalse, también he estado pajareando por la sierra y al obtener todas estas observaciones en una tarde me quedé muy satisfecho. Estuvimos en una colina cerca del Mirador de los Robledos. En el bosque nos sorprendieron 7 u 8 zorzales charlos, especie que cría en la sierra y que en invierno es reforzada por otros zorzales que vienen de Europa. Ya arriba, en la colina, pudimos disfrutar de casi 10 buitres negros, 1 pito real, unos cuantos zorzales charlos, un águila imperial ibérica y ya abajo, llegando al coche, este precioso gavilán macho.




Un saludo, Rapaz Salvaje.

lunes, 18 de septiembre de 2017

EMBALSE DE SANTILLANA

MADRUGANDO EN SANTILLANA
  El pasado 25 de agosto pasamos la mañana en Santillana. Unos días antes ANAPRI había visto dos pagazas piquirrojas en el embalse. Probaremos suerte... Nada más llegar vimos que el número de andarríos chicos había subido mucho. Hasta 40 ejemplares. En un extremo de la orilla había un trio de tarros canelos junto a varias gaviotas reidoras. Con ellos dos chorlitejos grandes, un correlimos menudo y andarríos chicos.
Tarros canelos, andarríos chicos, gaviotas reidoras, chorlitejo grande y andarríos grande
Seguimos bordeando la orilla hasta llegar a un bando de más de 200 gaviotas: reidoras, sombrías y patiamarillas. Me dio tiempo a sacarles unas fotos. Y delante de ellas varios cuervos, grajillas y un milano real se alimentaban de un pez muerto.
Gaviotas reidoras, patiamarillas y sombrías
En las orillas andarríos grandes corrían y corrían, siempre con superioridad hacia los andarríos chicos.

 Andarríos grande y chico
Me acerqué a una charca. En ella había un par de jóvenes de garza real con otros dos tarros canelos. Las garzas no paraban de perseguirse. Supongo que serán los pollos del nido que tengo localizado.
 Tarro canelo
Garza real
Y así terminaos nuestra visita. Sin pagazas, pero satisfechos.
Un saludo, Rapaz Salvaje.

jueves, 1 de junio de 2017

LA MIGRACIÓN EN EL EMBALSE DE SANTILLANA

LA MIGRACIÓN EN EL EMBALSE DE SANTILLANA
El pasado 4 de abril, antes de ir a Valencia, tuve un encuentro con la famosa águila pescadora en el Embalse de Santillana. El día fue alucinante... Nada más entrar en el embalse un grupito de andarríos grande siguiendo a un andarríos chico pasó volando delante de nosotros. Los somormujos lavancos (ya con el plumaje estival) hacían su danza de apareamiento, todo un espectáculo. Después, en la otra orilla del embalse aparecieron cuatro tarros blancos junto a cinco archibebes comunes. Justo en aquel instante nos dimos cuenta de  que un archibebe claro descansaba entre la vegetación a unos metros de nosotros. Todo parecía normal. Hasta que de repente apareció, se escuchó un batir de alas poderoso acompañado por chillidos y planeos, el águila pescadora. Ver esta especie en carne y hueso es alucinante. Yo cogí la cámara y empecé a tirar fotos al águila, sin saber si estaba enfocando o no. La mayoría estaban desenfocadas, pero hubo dos que se salvaron.
 Águila pescadora
 Águila pescadora
Milano negro
Un milano negro vino volando a baja altura y se posó en un árbol. Es la rapaz más abundante en el embalse en verano y primavera. A diferencia del milano real, este más sociable (al menos conmigo).
Una bandada de 40-50 cormoranes grandes vino volando hacia el milano negro. Él los miraba, pensando si saltar o no.
Cormorán  grande
Lo bueno de las migraciones es que si tienes suerte puedes encontrarte aves no habituales por la zona como es el caso  de la pagaza piquirroja. Un trio volaba pegando graznidos por encima de nuestras cabezas. La pagaza piquirroja es rareza en el interior por lo que puse la observación en reservoirbirds. Este grupo de pagazas piquirrojas volaba en círculos mirando el espectáculo (los cormoranes, el milano, el águila pescadora).
 Pagazas piquirrojas
Pagaza piqurroja
Pagaza piquirroja
El milano negro es uno de los protagonistas del Embalse  de Santillana en verano. Estos volaban por encima de nosotros. Un aguilucho lagunero seguido por un águila calzada. El milano negro que se había posado antes en el árbol seguía planeando, dejándose llevar por el viento.
 Milano negro
Milano negro
Por último un andarríos grande apareció entre la hierba. Siempre tan bonitos y elegantes.
Andarríos grande
Un mes después de nuestro encuentro con el águila pescadora (a principios de mayo) volvimos al embalse. Una vez allí cogimos la cámara y empezamos a analizar todas las especies de aves que había. Las más aundantes eran las fochas (unos 30 ejemplares como máximo) y el milano negro (quizás 5 planeaban por encima de nosotros y otros 4 estaban posados en los árboles que nos rodeaban). También había varios milanos reales.
Milano 
Además de los milanos también había garzas reales, garcillas bueyeras y garcetas comunes que a veces venían en grupos de cuatro. Nos dimos cuenta de que se podía acceder a un sitio donde se veían mejor los milanos, el camino era bordeando la otra orilla hasta llegar a un árbol donde desede allí se veían mejor los milanos. Fuimos siguiendo el sendero que llevaba a nustro destino cuando nos encontramos con una pareja de somormujos lavancos. Nos dejaron acercarnos lo suficiente para que yo les sacara unas fotos de cerca.
Somormujo lavanco
Un par de águilas calzadas nos sobrevolaron. Se está notando cómo sube el número de esta especie a medida que se acerca el verano. Lo malo es que sólo salieron `cutrefotos´.
 Águila calzada
 Águila calzada
Águila calzada
Al llegar al árbol nos sorprendieron una pareja de milanos negros volando y posándose cerca de nosotros.
Milano negro
Y de repente apareció lo interesante. Una espátula común pasó volando a baja altura muy cerca de la cámara. La última vez que la vi por este embalse fue en el octubre de 2016. Son muy bonitas, sobre todo por el pico. La espátula común es migrante en Madrid y en casi toda España. Normalmente pasa por aquí entre septiembre y octubre, a veces con invernantes y de febrero a abril.
Espátula común
Los milanos seguían volando a baja altura y posándose en los árboles. Hubo uno que se puso en un árbol delante de nosotros, y de ese mismo árbol salió una garza real echando al milano. La pregunta es por qué, nosotros nos fijamos bien en el árbol. Y escondido entre las ramas apareció el nido de la garza con polluelos.
 Milano negro
 No sólo garzas reales y garcetas comunes aparecieron aquel día en el embalse, sino también martinetes. Un ejemplar volaba por encima de nosotros. El martinete común es una señal en el Santillana de que la llegada de las aves estivales ya ha comenzado.
 Martinete común
Martinete común
La espátula volvió, hizo la misma trayectoria que antes. Empezó a hacer reclamos y luego, se fue por segunda vez. Detrás de ella iban un par de garcetas comunes.
 Espátula común
 Espátula común
Garceta común
Unos 3 milanos negros vinieron de la Pedriza y se posaron en los árboles que nos rodeaban a la cámara y a mi.

 Milano negro
 Milano negro
Milano negro
Finalmente, una lavandera boyera se presentó a última hora en la orilla. Y justamente en ese momento una pareja de martines pescadores voló fugazmente detrás de ella.
Martín pescador
Lavandera boyera
La semana pasada fuimos otra vez. La cosa había cambiado, ya no había martinetes, sólo seguía la espátula. Nada más llegar, nos saludaron un trio de garcetas comunes acompañadas por una veintena de fochas. A unos 50-100 metros descansaba una garza real junto a dos tarros blancos. Era una pareja, macho y hembra. Supongo que se irán dentro de poco. Además, los milanos negros planeaban sobre ellos.
Garza real, tarro blanco, cigüeña blanca y (al fondo) una garceta común acompañada por dos garzas 
En la vallla que separaba una finca de nosotros se posó un milano negro. Parecía un ejemplar juvenil, no estoy seguro. Otro milano voló cerca de él, muy cerca de nosotros.
Milano negro
Milano negro
La tarde se fue nublando. De unos árboles, salieron un grupo de currucas cabecinegras acompañadas por un cuco. Nosotros nos acercamos al árbol desde donde vimos el martinete y la espátula. Por el camino nos topamos con varios andarríos chicos y algún archibebe común. La garza real de antes ahora estaba mucho más cerca. Ahora se podía ver mejor.

Garza real
Además a los milanos se les podía hacer mejores fotos.
Milano negro
A uno le hice una foto muy chula.
Milano negro
Cuando ya llegamos al árbol un par de tarros nos sorprendió, uno era canelo y el otro era blanco, persiguiéndose el uno al otro.
Tarro blanco, tarro canelo y somormujo lavanco
Una garza real se posó en unas ramas que había cerca de la orilla.
Garza real
Además de garzas, también había muchas anátidas como el ánade azulón o el tarro canelo.
Tarro canelo
Después de un buen rato de observación de aves volvimos a casa. Por el camino, nos encontramos con esta garceta común.
Y  así termino mi entrada. Espero que os haya gustado.
Saludos. Bruno.