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domingo, 15 de noviembre de 2020

MARJAL DEL MORO SEPTIEMBRE 2020

El verano iba llegando a su fin, pero todavía nos quedaba Valencia. Es como una tradición. Los primeros días tuvimos playa, como de costumbre. Desde el apartamento observábamos a la pareja de cernícalos que cría en una fábrica abandonada frente a la carretera, las gaviotas de Audouin y las cabecinegras volando y buscando comida por la playa. Nuestro primer destino para pajarear era el Marjal del Moro. Allí habíamos quedado con nuestra amiga Ana, a la que conocí en el Racó hace 4 años, cuando aún estaba empezando a enterarme de lo que eran los charranes ;)

Nos despertamos pronto y vamos directos al parking del marjal. Pasamos por el primer observatorio, donde vimos varias malvasías, calamones y gallinetas. Ya se oían los charranes.

Cambiamos de sitio y nos acomodamos en el observatorio del final, donde observamos charrán elegante y porrón osculado hace años. Abundaban la garcilla cangrejera, los zampullines y los charranes patinegros.

Garcilla cangrejera

Por las orillas de las islitas se movían correlimos común y zarapitín, este último lo bimbé en el mismo sitio hace tres años. Hoy estoy nostálgico, lo siento. Por el carrizo revoloteaban buitrones y sobre este pasó fugaz una agachadiza que luego se posó junto a una malvasía.

Correlimos zarapitín
Charrán patinegro
Buitrón
Malvasía cabeciblanca y agachadiza
Zampullín chico
Correlimos zarapitín

A lo largo de la mañana aparecían calamones saliendo a darse un paseo fuera del carrizo. Vaya patas que tienen. Como he dicho antes, los zampullines abundaban por el marjal. 

Familia de zampullines

Garcilla cangerejera

Familia de zampullines
Calamón
Martín pescador 

Detrás del observatorio estaban nuestras amigas las canasteras, casi siempre presentes durante nuestras visitas veraniegas al marjal.

Canastera
Canastera

La hora de comer no tardó en llegar, así que tuvimos que volver a casa. Espero que os haya gustado la entrada, pronto subiré la siguiente,

Saludos, 

Rapaz Salvaje





viernes, 21 de agosto de 2020

POR SANTOÑA CON GONZALO ( PARTE 1 )

 Muy buenas a todos, por fin he terminado de editar las fotos de una tarjeta que contenía observaciones de septiembre hasta marzo. Ha sido mucho trabajo pero por fin está terminado, esto y todas las entradas posteriores al correlimos canelo es el resultado. Vamos con la entrada.

En febrero hicimos un viaje de unos días a Cantabria. Además, para que la aventura fuese más interesante aún avisé a Gonzalo de que estaríamos  por Santoña, que conoceréis por su blog El ornitólogo de once años ( en el enlace ). 

El primer día fue de viaje, dimos un paseo nocturno por Santoña buscando un sitio para cenar, llenamos el buche y nos fuimos a dormir al apartamento. A la mañana siguiente habíamos quedado con Gonzalo y su padre en el puerto. Ya en este, dejamos el coche en el parking para esperarles. No tardaron en aparecer jejeje.

Empezamos a pajarear. Colocamos los telescopios y preparamos las cámaras, todo listo. Las barnaclas carinegras no faltaban. Como en ocasiones anteriores, se encontraban enfrente del observatorio de La Arenilla, en las islitas que se forman. También había un grupito de espátulas en compañía de cormoranes y gaviotas. Entre ellas estaba el ibis sagrado.

Cormoranes, barnacla carinegra, espátulas e ibis sagrado
Barnaclas carinegras 
A menudo pasaban charranes patinegros enfrente nuestra, acompañados de cormoranes y gaviotas. Un vuelvepiedras se posó en una roca, cerca de un zarapito, pero muy lejos así que la foto no merecía la pena. No tardamos en localizar al macho de pato havelda, especie nueva para mí. Se movía muy lejos, por detrás de las barnaclas.
Charrán patinegro
 Cormorán moñudo
Por ahora la mañana estaba muy entretenida, y más que lo iba a estar. Un arao apareció entre las olas. Este precioso álcido lo vimos en grandes cantidades en Escocia, pero no tan cerca. Éste empezó a agitar las alas y nos concedió maravillosas oportunidades para fotografiarle.
Arao común
Arao común
Ahora nuestro centro de atención ya no era el arao, sino un colimo chico que también se acercó bastante a nosotros. También es un ave preciosa, aunque prefiero al colimbo grande.
Colimbo chico
Gonzalo con el colimbo
Colimbo chico
Cormorán
Colimbo chico
Terminamos con el puerto y continuamos hacia Bengoa. En el pinar se movía un pajarito diminuto. Sin duda se trataba del reyezuelo sencillo, de 9 cm de longitud y 14 de envergadura, pesa entre 5 y 6 gramos y es el ave más pequeña de Europa.
Reyezuelo sencillo

Reyezuelo sencillo
Ya es casualidad que ambos tipos de reyezuelos los haya visto sólo en Santoña jajaja. En el agua había gallinetas, rabudos, porrones, reales y esta focha leucística que es una vecina más de Santoña. En pricipio había unos porrones bastardos pero posiblemente ya no estaban cuando llegamos. También vimos un andarríos chico. Seguimos nuestra ruta por a desembocadura del canal de Hano. Allí vimos un trío de zampullín cuellirojo.
Focha común leucística
Zampullín cuellirojo
Andarríos chico
 
Como el día fue muy largo lo voy a dejar por aquí. Después de ver los cuellirrojos nos dirijimos hacia Cicero... habrá sorpresas? 
Espero que os haya gustado la entrada, pronto subiré la siguiente,
Un saludo, Rapaz Salvaje
Zarapito real

Zampullín cuellinegro

viernes, 9 de marzo de 2018

ADIÓS VALENCIA

HASTA LA PRÓXIMA, VALENCIA
Buenas, no he podido escribir entradas en el blog porque se me bloqueó y se encendía. Pero un gran amigo me lo ha arreglado y ha quedado como nuevo. Empezamos el día desde la ventana y bajando a la playa. Os recuerdo que estamos en un apartamento en la Playa de La Patacona, cerca de Alboraya. Una veloz ave se cruza la pantalla de mi cámara. La fotografío y rápidamente la identifico. Una pardela balear. Estas aves pasan por aquí en invierno.
Bajamos a la playa y una bandada de más de 50 alcatraces pasa por el horizonte. Algún charrán se para a pescar delante de nosotros. Descubro a un grupo de gaviotas reidoras en medio del arenal. Entre ellas apareció un charrán patinegro.
Llegó la hora de ir al marjal del Moro, donde habíamos quedado con nuestra querida amiga Ana. Por el paseo de la playa logramos identificar pardelas mediterráneas entre las baleares. Además de los comunes charranes patinegros también había agachadizas entre la vegetación.
Al encontrarnos con Ana nos dirijimos hacia el observatorio. Desde el primero pudimos observar muchos calamones, malvasías y flamencos.
 Al llegar al segundo no apareció nada sorprendente, pero siempre merece la pena ir. Cucharas y cercetas nadaban por las cercanías. Apareció el famoso alcaudón real, que se posó en una rama frente al observatorio.

Los alcaudones utilizan como despensa las zarzas y todo tipo de plantas con largos y finos pinchos donde clavan a sus presas.
Y así terminamos esta corta entrada,
Un saludo, Rapaz Salvaje.
¡ADIÓS VALENCIA!

lunes, 7 de agosto de 2017

VERANO EN EL MARJAL DEL MORO

AVES DEL MARJAL DEL MORO
El pasado 15 de julio fuimos una mañana mi padre y yo al Marjal del Moro. Habíamos quedado con una Ana (una amiga pajarera) para dar una vuelta por el sitio y ver cuánto había cambiado el marjal desde la última vez que vinimos. Por el camino varios fumareles cariblancos volaban al lado de la carretera, aunque lo mejor fue la sorpresa de un mochuelo que estaba posado en un poste. Al llegar nos sorprendieron un trio de martinetes. Nunca había tenido un martinete tan de cerca. Ellos estaban escondidos en un árbol. El que mejor se veía era el inmaduro, que estaba al desubierto posado en una rama.
Mochuelo común
Martinete común
Ana es la chica con la que vimos el porrón osculado hace unos meses. Nada más reencontrarnos nos subimos a la torre observatorio del marjal. Desde allí vimos un trio de fumareles cariblancos en unos palos que sobresalían del agua. También una malvasía cabeciblanca, este año han criado  unas cuantas parejas. Además de las malvasías: pato colorado, calamón común, aguilucho lagunero, zampullín común, zampullín cuellinegro y focha común. Todo esto en el primer observatorio, imaginaos como estará el segundo.
 Malvasía cabeciblanca
 Fumarel cariblanco
Zampullín cuellinegro
Al llegar al segundo observatorio nos acordamos de lo que ocurrió hace unas semanas ( cuando los charranes comunes pusieron los huevos, sólo salieron unos pocos de los que sobrevivieron dos) así que han vuelto a hacer la puesta, que esta vez ha salido bien. En cambio, a los charranes patinegros se les ha dado muy bien y ahora están aprendiendo a volar. Limícolas había bastantes, con grandes bandos de cigüeñuela común. Chorlitejos chicos los había por todas partes, al igual que andarríos ( hoy estaban todos: el grande, el chico y el bastardo). Archibebes sólo estaban una pareja de comunes y otra de claros. Algo curioso, este verano se han quedado una pareja de garcetas grandes ( especie escasa en verano y que en España sólo cría en zonas de Cataluña como Delta del Ebro, así que esta pareja puede proceder de allí o es que les ha gustado demasiado el Marjal del Moro o no pueden migrar o puede que críen o... Bueno algo por el estilo)
 Pollos de charrán común
 Zampullín común
 Garceta grande con garcetas comunes
 Archibebe común con nido de charrán ( detrás)
 Pollito de charrán con un pez recién pescado por su madre en la boca
 Martín pescador
Archibebe claro y colonia de charrán patinegro (no se si lo véis pero a un lado de la foto hay un pollo de charrán común con una dimorfidad en el pico)
Un grupo de flamencos barría las aguas del marjal, parecía que todo les daba igual. Empezaba a hacer calor y nos dirijimos hasta el tercer observatorio (que el año pasado la entrada estaba cubierta por agua). Por el camino escuchamos y observamos buscarla unicolor, calamón común, lavandera boyera, garcilla cangrejera, garza imperial.... Era una torre observatorio. Al subir, varios avetorillos salieron de su escondite entre las plantas y se fueron volando alejándose cada vez más. Unos cuantos nidos de fumarel cariblanco, uno abandonado. Seguramente sea por que alguien se habría acercado demasiado. En el nido estaba el huevo, pero no saldrá ningún pollo. Los pollos que sí habían conseguido salir del huevo y sobrevivir ya habían aprendido a volar. Algunas cigüeñuelas corrían por las orillas mientras que calamones y gallinetas se escondían entre la vegetación palustre.
 Pollo de fumarel cariblanco