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domingo, 27 de septiembre de 2020

PIRINEOS 2: CONOZCO A DANI

Continuamos con el viaje. Cuando lo dejamos os estaba contando las observaciones que hice en el Valle de Añisclo. Al día siguiente estuvimos por Francia, pero sin salir del Pirineo. Era un día húmedo, frío y nublado. Era casi una hora desde nuestro apartamento hasta el sitio al que íbamos. Mientras metíamos las cosas en el coche, golondrinas y aviones revolteaban entre las casas. En un balcón había un avión roquero con sus dos pollos. Uno de ellos planeó hasta una puerta y un señor casi lo pisa.

Aviones roqueros

Llegamos sobre la hora de la comida, cuando terminamos de comer fuimos hacia nuestro destino. Un puerto de montaña donde no parecía haber mucha cosa. En el parking había varios caballos que venían al coche a saludar. El camino por el que íbamos a ir iba bordeando la montaña por las laderas hasta llegar a la cima. Hacía mucho frío, eso lo recuerdo. A mitad de camino me pareció ver algo moverse entre el matorral. No era uno, sino varios. Rápidamente me acerqué un poco más hasta que vi aquellas cabezas por última vez. Se trataba de un grupito de perdiz pardilla, ave nueva para mí. Una cosa es segura, hacer fotos como de picamaderos negro o perdiz pardilla en el Pirineo es casi imposible jejeje.

El paisaje

Después de dar el paseo bajamos hasta un lago entre el bosque y las montañas. Mientras mis padres preparabn la mochila yo me senté en un muro a esperar. En menos de cinco minutos pude observar un quebrantahuesos, dos águilas reales, un lejano azor, buitres y un zorzal charlo.

Águila real
Azor
Águila real
Paisaje

Los zorzales se movían de árbol a árbol. Mientras tanto, entre el bosque se escuchaban dos picamaderos negros, motivo por el que nos quedamos allí hasta el atardecer. Si os pudiese enseñar la tarjeta de la cámara veríais que por lo menos tenía veinte fotos de árboles secos para intentar pillar al picamaderos en uno de ellos. No apareció ninguno. Volviendo al coche bimbé al camachuelo, que al picotear el suelo se había llevado un pelo de alguien en el pico. Además observé pollos de lavandera blanca, pinzón y zorzal.

Zorzal charlo
Pollo de zorzal
Pollo de lavandera blanca

Y para rematar el día, de vuelta a casa vimos un sarrio en una colina, varios escribanos cerillos y muchas, muchas ovejas. Para quien no sepa lo que es un sarrio es el rebeco que se encuentra, en este caso, en el Pirineo.

Sarrio
Escribano cerillo
Todos los puntos blancos son ovejas

Al día siguiente quedamos con Dani, un chaval pajarero que conocí gracias al blog y que conocereís por su blog Bicheando por el monte.

Fuimos al Ibón de Estanés. Mientras nos contábamos nuestras cosas para conocernos pasaba el tiempo. Una culebrera nos sobrevoló a medida que subíamos por la montaña. En un arroyo que bordeaba el camino pudimos ver tritón pirenaico, tritón palmeado, rana pirenaica y araña tigre. Bimbé las chovas piquigualdas, que abundaban por el lugar.

Tritón pirenaico
Chova piquigualda
Chova piquigualda
Chova piquigualda
Tritón palmeado

Ya en el ibón, un andarríos chico voló por la lámina del agua hasta posarse fuera de nuestra vista. En este caso sería un andarríos chico alpino, ya que estábamos a 1700 metros de altitud jejeje.

Cutrefoto de andarríos chico

Antes de marcharnos decidimos dar una vueltecita en busca de más tritones, lo cierto es que aparecieron muchos, además de un sapo.

Sapo común bebé

Sin duda fue un gran día, en el que conocí al que hoy en día es mi amigo Dani. Para terminar os dejo con un sapo, mejor dicho una sapa y con el cometa que se estuvo viendo este verano. Espero que os haya gustado la entrada, pronto subiré la siguiente. 

Un saludo, Rapaz Salvaje





lunes, 20 de noviembre de 2017

MARISMAS DE JOYEL Y SANTOÑA

VIAJE A CANTABRIA
El último fin de semana de octubre nos hicimos una escapadita a Cantabria. El primer día de viaje dormimos en Reinosa. A la una de la mañana... ¡dos grados en la calle! Desde el balcón pudimos observar entre la niebla esmerejón y cuervos. Continuamos la ruta hasta Isla, Cantabria. Descargamos el equipaje, comemos, siesta corta y a pajarear. Desde mi casa se podía ver la Marisma de Joyel, pero lo único bueno que se veía era un grupito de negrón común que se alejaba de la ría mar adentro. Ahora nos dirijimos a Santoña. Paramos en las Marismas de Bengoa. Desde allí observamos cómodamente zampullín cuellinegro zambulliéndose en el agua. Un trio se encontraba delante de nosotros.
Zampullín cuellinegro
A unos cuantos metros, un dormidero de garcilla bueyera. No pudimos contarlas exactamente, pero con las fotos que las hice he contado un bando que rozaba los 100 ej. Justo nos encontramos con un pajarero, le preguntamos sobre las aves en Bengoa. Casualidad, él también era de Colmenar!!! A un lado de la marisma descansaban un par de garcetas grandes, comunes, espátulas...
 Garcilla bueyera
 Garceta grande
Espátulas comunes
Además del blanco, en el humedal también había marrón, las limícolas. Entre las  más destacadas estaban el archibebe claro, común, agujas colinegras y colipintas.
 Aguja colipinta, colinegra y archibebe común
Aguja colipinta
Se oscurecía y yo no me quería perder el siguiente punto, el mirador de La Arenilla. Ya casi no había luz, un fugaz charrán patinegro cruza el observatorio. Al fondo descubrimos el mayor paterío que he visto en mi vida (significado de paterío: conjunto grande de, normalmente, anátidas). Más de 150 silbones contados y barnaclas carinegras!! Las barnaclas se encontraban mezcladas entre las demás anátidas.
Paterío (silbones, barnaclas carinegras, zarapito real, garceta grande)
MARISMA DE JOYEL
La mañana siguiente fuimos a la cercana Marisma de Joyel. A las 8:30 ya estábamos allí. Nada más llegar nos encontramos un grupo de chovas piquigualdas en la cima de la montaña. Al llegar al observatorio todos los patos estaban dormidos!!! Continuamos por un sendero que llevaba hasta el otro observatorio. Por el camino observamos especies tan interesantes como alcaudón común y alguna curruca. Nos metimos en el observatorio y lo primero en observar fueron un grupo de archibebes comunes y claros. Ánades reales y algún zampullín nadaba tras nosotros. Las limícolas más grandes de nuestra Península Ibérica, el zarapito real, corrían por las orillas de la marisma.
 Archibebe claro
Zarapito real
Aguiluchos laguneros volaban por los alrededores. Cormoranes y garcillas bueyeras eran de las aves más abundantes. Muy escasos eran los andarríos chicos. Varios correteaban por las orillas. Nosotros estábamos a la espera de algo interesante. De repente una limícola me llamó la atención. La hice una foto, el primer pensamiento que se me vino a la cabeza fue que era un correlimos pectoral. No tardé en deshacer mis ilusiones al darme cuenta de que era común.
Los archibebes claros se hacían cada vez más abundantes. Una espátula vino volando y se posó justo a la sombra, donde mi cámara no podía hacer fotos por la escasez de luz.
 Archibebe claro
Para finalizar nuestra salida observamos un fugaz martín pescador. Lo único que salió (por falta de luz) fue una cutrefoto.
 Un saludo, feliz pajareo.